Estudiante trata de compaginar la vida entre sus dos culturas
ROCHELLE, Ill. -- La vida en Estados Unidos es muy rápida para Lisbet Matos, una joven de 15 años que quiere combinar una carrera en enfermería con el ministerio cristiano. Para esta nativa de Cuba, la típica vida cotidiana de los estadounidenses repleta de diversas rutinas y falta de espontaneidad son el extremo opuesto de su vida anterior.
"Aquí todos tienen una rutina de trabajo o la casa pero en Cuba no hay una rutina," Matos dijo. "Siempre hay algo diferente. La gente trabaja, la gente va a la escuela pero no es lo mismo día con día. La gente allá no se preocupa tanto por el tiempo. Es estresante aquí."
Matos creció jugando en la playa en Guantánamo. A la salida de la escuela, se pasaba las tardes en la arena disfrutando los atardeceres en compañía de sus amigas. Ahora, tras casi una década de vivir en Estados Unidos, todavía recuerda con cariño la cultura caribeña que su familia dejó atrás aunque también recuerda la escasez de víveres.
"Nunca comíamos tres veces al día," Matos dijo, lo cual era resultado del sistema de raciones en Cuba. "Si no había suficiente pan para que todos comiéramos, nuestros padres nos lo daban. Eramos una familia de cinco personas. Los vecinos nos ayudaban mucho; si había algo extra nos lo daban."
La escasez y la belleza natural son parte de la vida diaria de casi todos los cubanos, no tan sólo de la gente de Baracoa, Guantánamo, donde Matos vivía con su familia.
Matos, estudia el segundo año de la preparatoria Rochelle Township High School, y vino a Estados Unidos con sus padres y dos hermanos en octubre de 1999 cuando tenía 5 años de edad y su padre ganó la visa en una lotería.
Desde entonces ha sentido la nostalgia por su tierra.
"No me malinterpretes, me encanta vivir aquí," Matos dijo. "Pero siempre será mi país lo que extraño." Agrega que su familia regresaría si las condiciones cambiaran y sueña en un escenario ideal: Cuba como protectorado de Estados Unidos como Puerto Rico. "Fidel Castro le hizo mucho mal a mi país y a mi familia," Matos dijo.
A raíz de los atrasos causados por Castro, la familia Matos vino a dar al norte de Illinois. "Fue un gran cambio [para mí] al principio por las culturas son muy diferentes," dijo.
Matos quien ha regresado a Cuba de visita tres veces dijo que su deseo de vivir allá sigue creciendo y atribuye su nostalgia a un enorme orgullo por su patria. "Mucha gente de la escuela me pregunta si estoy orgullosa de mi país," Matos dijo. "Yo soy como muchos mexicanos, puertorriqueños y diferentes tipos de personas de diferentes países - tenemos un orgullo natural. Pienso que es algo latino."
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